DE COLABORADORES, MECENAS Y OTROS HERMANOS DE LA COFRADÍA DEL STSMO. CRISTO DE LA EXPIRACIÓN Y NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES QUE EMPLEARON SU TIEMPO EN LA GRANDEZA DE NUESTRA HERMANDAD Y DE NUESTRA SEMANA SANTA EN GENERAL.

DSC_0745Difícil empezar sin dejar a nadie en el tintero, lo primero que quiero es poner en mis manos excusa sobre los posibles olvidos, que sin ser intencionados por desconocidos, no dejan de serlo. Para todos ellos mi agradecimiento y mi homenaje.

Empezaré por lo más cercano a mí y no por pequeños, menos importante.

Años de posguerra, España atravesó durante estos años por un periodo de miseria y atraso, El Franquismo optó por la autarquía por muchas razones, es decir, la autosuficiencia económica de España, y Daimiel no fue una excepción.

Recuerdo a hombres de la Junta y allegados en los lejanos años cincuenta, en la casa Tocón, calle mínimas con calle Arenas, reparar las carrozas y a sus hijos ayudando, más bien jugando entre “pasos”, entre romanos y judíos, etc. ¿Cuántas veces le hemos saltado el ojo al judío que está de rodillas levantando la cruz de Cristo? ¿Cuántas veces ha desfilado sin ojo, en Semana Santa, por que no había dinero para ponerle otro? En la última restauración de la Elevación, aparecieron algunos de ellos, 1996.

Y entre todos estos hermanos y sus hijos, recuerdo a mi padre, Ángel Arcís García de la Capellana, que en esos tiempos dejaba sus quehaceres en la carpintería y se iba a trabajar en los “pasos”, aunque no tuviéramos en esos momentos ni para comer, y no es ni una invención mía ni un amor de hijo a padre, es lo que había. Lo recuerdo con su esportilla de esparto, cogido de su mano iba yo, por la calle Alcantarillas, llena de herramientas, en dirección a la casa Tocón para reparar lo necesario y que pudiera desfilar ese año nuestra procesión y mi memoria me lleva también a Tirso Simal, a Perpetuo, entre otros, a los Hermanos Archidona que siempre han andado por allí, y recuerdo que me contaban como iban a por flores en una moto de las de entonces a los pueblos de alrededor, por que no había otra, que llegaban y volvían de milagro. Recuerdo a Juan Fernández de Simón y a Manuel Rodríguez, presidentes, hacedores máximos y eficientes de la Cofradía.

DSC_0749En tiempos más recientes, pero poco más florecientes, a Ramón Díaz de Mera que tuvo que hacer frente a la restauración de la Carroza de la Virgen sin medios económicos y también realizar la cochera nueva, pues la antigua se nos vino abajo, la que nos vendió Tirso por lo que pudimos darle. Recuerdo como eran trasladados los pasos a casas particulares de hermanos, mientras duraban las obras, Tirso, Andrés, etc., y para sufragar los gastos tuvo que pedir ayuda a muchos cofrades y para restaurar la carroza de la Virgen a nuestro gran mecenas de entonces: D. José Jiménez de los Galanes, (Gavillera) que pago gustoso la restauración, aún queda de esa restauración bastantes cosas en la actual carroza del palio, por decisión de la Junta de ese periodo (1995-2006) se hizo una composición entre lo plafones nuevos y el anterior estilo. Este hermano todos los años le ponía los claveles, siempre rojos, al Cristo de la Expiración, costumbre que luego siguió su sobrino Santos Rodríguez Barbero Jiménez de los Galanes por unos años. D. José se fue al cielo poco antes de ser elegido yo para presidir la cofradía, que Dios lo tenga en la gloria, como a cada uno de todos los que nos ha arrebatado el Padre a su presencia.

D. José López Moreno Chocano que prestaba su vivienda como Guardarropas, sin olvidarnos de Paqui Baeza que aparte de hacer las andas del Cristo y el carrillo para transportarlo a buen precio, nos regaló las andas de María Magdalena o a Teodoro Córdoba que nos regaló tres pies de forja para colocar estandartes y banderas ya en la época de mi presidencia, o la hermana Mari Paz Briso de Montiano que donó los banderines con las siete palabras y sus soportes, banderines que desfilan hoy en día delante del Cristo de la Expiración, o cada uno de los miembros de mi Junta Directiva, que los sábados nos íbamos a la cochera para hacer nueva la carroza de la Elevación inundada de carcoma y nos íbamos a por el corcho a un pueblecito de Toledo para su monte, con toda la carretera y alrededores cubiertos de nieve y nos multaron por ir a 65 km/h al pasar por Fuente el fresno, (Te acuerdas Calahorra), y a los albañiles que hicieron la reforma de los armarios y altillos, entre otros Placi y Antonio (Chinche) y a Romero que donó cuanta madera le pedíamos y mucho más y a Amparo Almela, que cuántas faldas, sayas, vestidos, mantos le hizo a la Virgen de los Dolores. No puedo dejar tampoco en el olvido, ni puedo ni quiero, a Calahorra, Almela, Jesús, Peña, José Luis, Paz, Conchi, Manolo, María Dolores, Pepa, Dani, Antonio, Juan, Guille, Vicente, Alberto, David, Pedro, Mª José, Ascen, Paco Núñez (Cuánta lotería nos vendiste)… y por supuesto a José Luis Oviedo (Descanse en paz)

También recuerdo a Jesús y a mi cuñado Teodoro, con las figuras de la Elevación camino de Móstoles para su restauración, o camino de la escuela de Bellas Artes San Fernando de Madrid a llevar la Magdalena para que nos la restauran gratis los alumnos de quinto curso bajo la dirección de Luis Priego Priego, la gasolina de estos viajes fue del peculio de los conductores. Y las gestiones de Paco Simal a través del cual no nos costó la restauración de la Magdalena y por el anagrama de la cofradía, que regaló gustoso y a Luis Martín que compuso las piezas Virgen de los Dolores y San Juan sin cobrar un duro y por supuesto a su padre, gran ferviente de nuestra hermandad. Trini Archidona no me olvido de ti, que trajiste la Magdalena una vez restaurada a Daimiel y tenías loco a todo Alcorcón vendiendo lotería de Navidad y a tu mujer Agustina. Gracias.

No voy a olvidar a Luis Medina, escultor que realizo las andas del Cristo de la Expiración que si bien cobró todo su montante, cobraba como se dice, tarde, mal y nunca su obra y como sabía que no teníamos dinero, se encargaba todas las Navidades y Reyes en vender seis o siete series de lotería que luego se quedaba para restar lo que le debíamos.

O de los colaboradores que nos ayudaban a vender la lotería en el año, con la que sacábamos las pesetas, después euros, suficientes para ir realizando las grandes obras de ese decenio: Ignacio, María de los Ángeles Arcís, Paz, Enrique González-Gallego Barrajón, (Último Hermano Mayor) Jesús Aranda, José Arroyo, Cristóbal, Santos Rodríguez-Barbero (Sobrino de D. José), Floristería las Camelias en Alcorcón, Plácido Rodríguez Fernández-Castellano y tantos otros que junto a los de Daimiel formamos un buen equipo, recuerdo (perdonar que repita esta palabra) que hubo algún miembro de la junta que al principio le daba vergüenza vender y se jugaba él toda la lotería que le dábamos.

No quiero dejar sin nombrar a la gente que había alrededor de cada uno de los miembros y colaboradores, mujeres, esposos, hijos que sufrieron en sus carnes el desapego de sus padres, maridos o esposas en esas fechas, todo por nuestra cofradía.

Tampoco quiero dejar en el olvido a los actuales, que a buen seguro se desviven por la cofradía, pero que no relato por que no conozco ni los nombres ni los detalles, ni los hechos, pero gracias a ellos, este proyecto sigue adelante.

Y por supuesto, como voy a dejar en el tintero a D. Bernardo Fisac Martín-Bandujo, mecenas donde los haya, no sólo de los “Blancos” si no de toda la Semana Santa de Daimiel en general, hasta el punto de morir en la pobreza por ello.

Del patrimonio de la hermandad anterior a la Guerra Civil, no conservamos nada prácticamente, si a caso, las varas de los faroles eran dos varales del palio viejo de la Virgen de los Dolores, entonces Virgen de las Servitas, que fueron sustituidos por las actuales, sobre el año 2004, pero creo que serían posteriores a la Guerra Civil, es lo más antiguo Junto con el estandarte restaurado en 2003. Testimonios gráficos queda algo, sobre todo fotos y algún acta , y recuerdos de algún hermano que se han ido plasmando en las dos revistas de la hermandad. La Guerra Civil fue un gran agujero negro donde entre sus llamas cupo todo, triste pero real. Sólo el Cristo de la Expiración se libró y todos sabemos su historia, y esa es historia para otro artículo. Ahí es donde aparece D. Bernardo Fisac Martín-Bandujo

En nuestros Estatutos se cuenta como se organizó la cofradía después de la Guerra Civil, y la figura de D. Bernardo Fisac Martín-Bandujo engrandece todos nuestros objetivos de entonces, transcribo a continuación de ellos: Uno de los problemas más apremiantes, para la Junta Directiva, era conseguir la restauración de la imagen del Stsmo. Cristo de la Expiración, que mutilada y en parte destrozada, se halló en el pozo de la sacristía de la Parroquia, con la suerte de que la cabeza… todos los gastos de esta restauración, la donación del paso de la Enclavación y otros beneficios fueron subvencionados por nuestro estimado paisano D. Bernardo Fisac Martín-Bandujo, gran entusiasta de nuestra Semana Santa…

Daimiel Semana Santa 2014

Ángel Arcís García-Muñoz

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